Divorsio
Hay momentos en la vida de una persona que se vuelve indispensable recurrir a abogados y leyes. Sin dudas el Divorsio es uno de ellos. En este artículo hablaremos sobre esa instancia, y sobre qué se necesita para iniciar los trámites para la desvinculación recurriendo a un abogado defensor idóneo que nos haga pasar el momento lo más rápido posible.
El divorsio es el procedimiento por el cual se da por finalizado la institución social del matrimonio. Lo que hace el divorsio es romper con ese contrato civil celebrado entre personas de distinto sexo. Es decir que supone previamente que dos cónyuges han estado unidos ante la ley para luego poder separarlos. O sea, es sinónimo de rompimiento absoluto y definitivo del vínculo matrimonial entre los cónyuges o esposos. Ahora bien, para que esto ocurra debe intervenir una autoridad facultada por ley.
Entonces se desprende de lo anterior que ambos cónyuges deben contar con el auspicio de un abogado para proceder.
Hagamos ahora una diferenciación importante con otro proceso similar que muchas veces se confunde por error con el de divorsio. Este es el de la nulidad.Si bien ambos deben ser pronunciados por autoridad judicial competente, existen diferencias entre ellos. Mientras que la última posee un carácter retroactivo operando como una suerte de borrador, el primero sólo se limita a la disolución del matrimonio hacia adelante con lo cual supone un matrimonio previamente válido que se disuelve a partir de la sentencia de divorsio.
En la mayoría de los países del mundo el divorsio es aceptado como una de las causas de disolución del matrimonio. En otros países aún no existe legislación vigente que lo permita por lo cual no es posible disolver la sociedad conyugal. Generalmente esto ocurre en los ordenamientos en los que no se concibe la posibilidad de disolver al matrimonio por la voluntad de las partes sino por causas naturales como es el caso de la muerte de uno de los cónyuges.
Ahora bien, con el juicio de divorsio no solamente se pone fin a la unión conyugal como decíamos antes sino que además hay otros temas no menores y generalmente conflictivos a determinar también por un tribunal. Estos son los relacionados a la división de bienes y la tenencia de los hijos en caso que existan en la pareja.
Veamos una por una estas situaciones. Para el caso de la división de bienes dependerá también del país en el que se esté realizando el procedimiento. En la mayoría de las legislaciones, el capital obtenido durante el tiempo de vigencia del matrimonio pertenece de igual manera a cada uno de los cónyuges. Sin embargo lo que cada uno tenía anteriormente a contraer enlace sigue siendo de la propiedad de quien era originariamente. Ejemplo claro de esto son las herencias que pertenecen en su totalidad al heredero que la recibió y nunca al cónyuge. En algunos países para evitar problemas que puedan surgir producto de esta naturaleza se permite realizar acuerdos prenupciales para que antes del inicio de la sociedad conyugal las partes puedan determinar las cuestiones relativas a los bienes anteriores al matrimonio, a los obtenidos durante y después del mismo. Puede incluso darse el caso que se prevean indemnizaciones ante ciertas situaciones que rompan el vínculo como por ejemplo el adulterio cometido por uno de ellos.
Por otro lado, tenemos al tema álgido de la tenencia de los hijos. Para este particular casi por regla general los hijos de la pareja quedan con la madre y el padre debe pasar una cuota alimentaria mensual para su manuntención hasta que los niños cumplan la mayoría de edad, que podrá ser de 18 o 21 años dependiendo del país. Además, se estipula el régimen de visitas para el otro cónyuge. De todas formas también pueden darse casos de tenencia compartida o de tenencia en poder del padre y que sea la madre la que aporte la cuota de manuntención.
Por último los motivos de divorcio pueden ir desde problemas irreconciliables de convivencia, adulterio, bigamia, delito de uno de los cónyuges sobre el otro, injurias graves, etcétera.
A la hora de tramitar un divorsio le recomendamos recurrir a un abogado especializado y de su confianza que pueda llevar adelante el proceso con discreción y hacerle pasar el momento menos malo posible ante esta situación a todas luces desagradable.